Foto: En mi mero mole, by MsManners, 2026
Hola, estoy de regreso en casa después de unas vacaciones extendidas en las que descansé, comí, tomé, leí y escribí todo lo que pude.
Uno de los primeros días del viaje, en un puesto de kebabs, escuché por los audífonos a Jorge Drexler decir: “Tu geolocalizador va desplazándose…”, y pensé que me estaba hablando a mí. “...no vemos a dónde vamos, pero vamos acelerando...”, continuó, y antes de que dijera la siguiente frase, le puse pausa y me detuve en el silencio, perdiéndome en su significado frente a una pita mordisqueada.
Ese sentimiento era justo lo que quería evaluar durante el privilegio del viaje: por qué siento que siempre voy a prisa, desconectado, desplazado.
Así que tomé algunos libros de mi librero en preparación para el viaje, los que tenía a la espera. En el camino fui dejando unos a medio leer y recogiendo lo que me encontraba, intentando devorarme rápido lo que disfrutaba y dejar pronto atrás lo que no. También tomaba notas por todos lados; me atreví a escribir desde otros registros y lo hacía con el espíritu de juego de un niño.
Un par de veces al año comparto Bellas cosas y una práctica, y en esta ocasión les dejo algunas de las cosas que más disfruté durante el viaje. En la biografía de mi Instagram hay fotos y enlaces a los textos de los últimos meses. Si te interesan las ediciones anteriores de Bellas cosas, aquí las encuentras: 1, 2, 3, 4.
Ya de regreso en casa, estoy intentando reintegrarme, revisando lo que anoté para ver qué sirve y dar seguimiento a algunos de mis deseos. En este proceso también quiero calibrar La Bella Práctica y saber qué textos disfrutan más en estos rumbos, si este espacio sigue cumpliendo con las razones por las que lo creé o si me pide ser algo más.
Aquí les comparto un breve cuestionario de tres preguntas. Les pido que me ayuden a encontrar la brújula de La Bella Práctica. Toma menos de un minuto y, a quienes lo llenen, prometo enviarles un regalo de agradecimiento por correo.
Gracias por el apoyo constante y nos leemos pronto.
Bellas Cosas
City of Brass - Visitando una librería especializada en fantasía en Cambridge, Massachussets, la encargada me recomendó el primer libro de una trilogía en la que S. A. Chakraborty echa mano de las leyendas árabes y musulmanas y nos presenta un mundo de seres mágicos en medio de una guerra de castas entre seres de fuego y semidioses. Es una historia llena de energía y acción, una novela con personajes entrañables, con los que aprendí de la mitología de culturas lejanas, y me dieron ganas de visitar el Cairo. Estoy por echarme el segundo; ahí les comparto si toda la trilogía vale la pena
Principio, Medio y Fin - La narradora va saliendo del duelo de una separación e intentando avanzarle a una novela que todavía no tiene clara. Valeria Luiselli utiliza distintas voces narrativas para ir armando un álbum fotográfico de cuentos griegos, historias familiares y de cómo las vidas de una abuela, una madre y una hija se moldean entre sí. Luiselli es una de las escritoras mexicanas más leídas en el mundo y, en este y sus libros pasados, nos adentra en personajes humanamente imperfectos que siempre disfruto leer.
Prisoners of Ourselves - Para cuando llegué a Estambul, me había quedado sin libros, así que visité una librería llamada Moby Dick a ver qué tenían en inglés. El dueño me compartió esta colección de ensayos de Gündüz Vassaf, que explora los peligros de aceptar nuestras normas sociales nomás porque sí. Defiende los méritos de la noche, la locura, el pecado y otras ideas que nos hemos inventado. En breves textos, cubre temas como tecnología, sexo y espacios físicos de maneras que parecen haber sido escritas hoy, aunque los publicó por primera vez hace más de treinta años.
The New York Trilogy - Me gustan los autores que describen ciudades con gran habilidad, y alguien me había recomendado estos tres cuentos de Paul Auster. Nueva York va armándose entre largas caminatas de personajes obsesivos, quienes mapean la ciudad como en las historias de detectives. Los personajes de los tres cuentos tienen un hilo conductor: a todos les llega algo que los saca de sus rutinas y los invita a llegar al fondo de quiénes son o quiénes quieren ser. Cada una de las historias es distinta, y Auster es un genio para montar el universo en el que habitan.
Them Dogs - Leyendo la lista de finalistas para el Premio Booker encontré la descripción de esta novela situada en Dublín. Justo ahí me encontraba, así que me di a la tarea de hacerme de ella. Los personajes de Djamel White sonaban justo como los que tenía a mi alrededor y, como la leí en pubs y parques, los personajes parecían materializarse frente a mí. La novela, que se lee en un dos por tres, cuenta la historia de Tony Ward, quien regresa a un barrio de Lucan del que había escapado después del asesinato de un conocido. El libro tiene maneras de sorprenderte, en estos días en los que parece que lo hemos visto todo, y lo hace con la naturalidad de los grandes narradores. Es su primera novela, y ya quiero leer lo siguiente que publique White.
Adultos - Una novela que se desarrolla durante un verano en los fiordos del sur de Noruega. Ida visita a su hermana, que está de vacaciones con su esposo y su hija en la cabaña de la familia. La protagonista está cumpliendo cuarenta y siente que se le está escapando la vida. Justo buscaba novelas con narradores inseguros, y Marie Aubert creó un personaje narrador aborrecible y egoísta. Una novela breve, con un excelente humor negro, que nos invita a reflexionar sobre las presiones que nos imponemos por lo que “debemos” tener en cada etapa de la vida.
Say Nothing - Patrick Radden Keefe es uno de los mejores escritores de periodismo narrativo. Había leído Empire of Pain, sobre la familia Sackler, y le traía muchas ganas a este. Me marcó mucho la lucha de los irlandeses en Belfast, y las inequidades entre católicos y protestantes me recordaron a las que viven las comunidades migrantes en Phoenix, con escuelas empobrecidas, trabajos mal pagados y explotación laboral. Más allá de los personajes del IRA, de la policía y de los paramilitares, el libro es un estudio de cómo los movimientos sociales y sus opresores evolucionan, siempre de manera imperfecta y, en este caso, con muchos muertos y desaparecidos.
Once - Justo antes de salir a Dublín, me enteré de la muerte de uno de los protagonistas de esta película, Glen Hansard, así que decidí volverla a ver. La historia va de una emigrante que conoce a un músico en pleno duelo por una separación amorosa. Los seguimos mientras utilizan la música para acercarse. Es una película de los años en los que los cineastas escogían a personas sin experiencia actoral para interpretar personajes similares a ellos mismos. Esta funciona: los dos protagonistas, que eran pareja fuera de la pantalla, son excelentes músicos y, como actores, se muestran íntimos y honestos ante la cámara. En Dublin disfruté mucho de cómo los músicos colaboraban para crear, y esta película fue otro ejemplo de la belleza de esta prácitca.
Mother Country Radical - Un podcast conducido por el hijo de dos miembros del Weather Underground, el grupo revolucionario que atacó al gobierno estadounidense por más de una década con bombas y pronunciamientos públicos en contra del capitalismo, la guerra y la opresión. Zayd Ayers entrevista a muchos de los involucrados y forma un coro de narración en el que va abriendo una historia dentro de la otra que nos dice más sobre cómo fueron evolucionando como movimiento social, los errores que cometieron y la manera sangrienta e ilegal en la que reaccionó el gobierno. Es un excelente ejemplo del poder narrativo de los podcasts, especialmente por contar la historia junto a tantas voces involucradas.
Una práctica
La biblioteca
En las ciudades que visité, buscaba bibliotecas. Sin falla, todos los lugares las tenían, algunas hermosas, y la mayoría contaba con cuartos y espacios de lectura gratuitos y con aire acondicionado que, durante este verano de calores históricos, eran un escape y una oportunidad de estar en un espacio tranquilo.
Cada vez hay menos espacios que no nos obliguen a comprar, y las bibliotecas, aunque parecen estar en estado de extinción, son lugares de esparcimiento, protección y conexión. Visitarlas es una manera de mantenerlas vivas e involucrarnos en lo que pueden llegar a ser para nuestras comunidades.
Una aplicación que me ha ayudado a utilizar más la biblioteca es Libby. Es gratuita y conecta nuestras cuentas del servicio de biblioteca de la ciudad con la aplicación, donde puedes reservar y accesar libros digitales, audiolibros, películas, etc. Yo la utilizo como lista: guardo ahí lo que quiero leer y reservo libros que no están disponibles para luego recogerlos en mi biblioteca más cercana.
En estos días que nos inunda el contenido digital, visitar estos espacios análogos es un respiro.











