La práctica de imaginar
Escribir desde el año 2115 para entender nuestro presente.
Sandy Rodriguez (b. 1975), Pronóstico—Borderlands Wildfires No. 2, 2022.
Mirar al futuro es profundamente humano: nos permite salir de la realidad e imaginar mundos posibles. Para quienes emigramos, pensar en el futuro fue lo que nos empujó a movernos, a dejar atrás vidas. Nos motivamos con la idea de algo mejor y caminamos hacia ello.
Estoy participando en un taller de novela en el que entrego versiones de capítulos de un proyecto en el que trabajo. Quiero terminar el borrador este año. Por eso, se me ha hecho difícil escribir fuera del tiempo que le dedico a la novela.
Aun así, no quiero dejar de practicar ni de compartir con ustedes. Esta semana les ofrezco el resultado de un ejercicio de narrativa retrospectiva: una periodista reporta algo que va a suceder, un hecho que ya aconteció y que, sin embargo, ocurre en el futuro.
Es un espacio difícil, este de escribir desde lo inusual. Me atrevería a decir que incluso es divertido. Disfruto dejar volar la imaginación y, al mismo tiempo, poner atención a qué tan realista u honesto es lo que termino creando.
¿Qué imaginas que sucederá en los próximos cincuenta años en la ciudad en la que vives?
Nos leemos pronto. Me dará gusto saber qué pensaste.
Aprendiendo del pasado
Una obra acerca del apagón que cambió para siempre nuestra ciudad.
Por: Adriana Fernandez
18 de abril, 2115
La puesta en escena Sonoro fue presentada por el grupo Teatro del Pueblo en el año 2079, cincuenta años después de la catástrofe que hizo que una de las ciudades más grandes de los Estados Unidos se redujera a una zona urbana con menos de una quinta parte de sus habitantes.
“Lo interesante de Sonoro es que no nos habla directamente de las razones del apagón, sino de la experiencia de los residentes de la ciudad durante esos días”, nos explica Dafne Aguilar, una de las moderadoras del nodo Pedagogía Pública, donde se anunció la cartelera del festival de teatro El Apagón. “Se ha dicho tanto de por qué ocurrió el apagón y poco de cómo impactó a quienes vivían aquí. A mí me interesa mucho saber qué hicieron los que decidieron quedarse”.
Escrita en dos actos por el dramaturgo Rubén Lara, la obra muestra cómo Dimas, María y su hija Eréndira intentan sobrevivir. Los personajes narran a partir de sus recuerdos y nos trasladan a los últimos días de julio de 2029, cuando el sistema eléctrico de la ciudad se sobrecargó y dejó sin suministro a la población durante siete días.
En una de las escenas del guión, el personaje de Dimas se encuentra rodeado de papeles que parecen cartas y fotografías, iluminado por un proyector. Dimas le escribe una carta a su esposa fallecida y reflexiona sobre las dificultades que vivieron para mantener con vida a su niña entre saqueos y hospitales rebasados.
“Cerramos todas las cortinas para que la casa no se calentara más. En las redes anunciaron que iba a ser el día más caluroso en la historia y el aire acondicionado soplaba sin descanso desde temprano. Qué infierno fueron esos días, mi amor.”
Ya son ochenta y seis años desde el apagón y quedan pocos testigos directos. En marzo del año en curso murió don Sebastián Jaimez, conocido como “Sebas”, quien durante décadas se dedicó a archivar y narrar los hechos de 2029.
“Esto transformó nuestra ciudad. Aquellos que nos quedamos tenemos la responsabilidad de compartir lo que pasó”, nos dijo el señor Jaimez en la última entrevista que le hicimos, “ojalá nuestras historias le ayuden a la gente a prepararse para las catástrofes del futuro”.
El próximo miércoles cuatro de mayo, se presentará la obra Sonoro en una lectura pública en el antiguo Mercado de Maryvale a las 6pm. Es un evento gratuito y abierto al público, presentado por la Asociación por la Memoria del Desierto.
A casi un siglo del acontecimiento que cambió nuestra región, la ciudad continúa aprendiendo y adaptándose a las nuevas condiciones climáticas. Escuchar las memorias de lo que vivieron esos días tal vez nos ayude a prepararnos mejor. Recordar es, también, una forma de mirar hacia adelante.


