Postales desde la capital
Una ciudad contada en fotografías con notas al pie.
Esta semana les comparto una serie de fotografías tomadas durante las últimas semanas que he pasado en la Ciudad de México.
Estar aquí me ha recordado que este es un país donde las contradicciones abundan con absoluta naturalidad. Estas imágenes son un intento por observar algunas de ellas. Las acompañé con pequeñas notas al pie, como las que uno encuentra en un museo o una revista, con la esperanza de que despierten una conversación.
Gracias por leer las crónicas de esta experiencia mundialista y los caminos al estadio.
Si acabas de llegar, la Bella Práctica es un espacio donde practico la escritura a través de la crónica, el ensayo, el cuento, la poesía y otras formas de creatividad.
Sin más, aquí están las postales. Gracias por el apoyo y espero leernos de nuevo muy pronto.
Un hombre indígena limpia con copal a un argentino y a una colombiana en las afueras del Fan Fest de la FIFA, justo donde un día estuvo el templo en el que Moctezuma alojó a Cortés, en la gran Tenochtitlán.
Una mujer vende esquites a una aficionada ecuatoriana residente de Estados Unidos en uno de los caminos más antiguos de las Americas, a Iztapalapa, alineado con el solsticio de invierno y el volcán Iztaccihuatl.
Un hombre gay sonríe al público que corea: “pinche DJ puto” después de que se congela la canción de son jarocho que zapateaba frente al palacio art-deco de Bellas Artes en la marcha por el orgullo LGBTQ+.
Un grupo de osos marcha sobre la avenida Reforma, antes el “Paseo de la Emperatriz”, cerca de lo que es hoy “La Glorieta de las mujeres que luchan”, repartiendo condones y repitiendo: “Pride no es una fiesta, Pride es resistencia”.
Un contingente de una marca transnacional de fast fashion marcha sobre la avenida que el Indio de Guelatao utilizó para retomar la capital después de vencer al emperador de Hambsurgo. Al fondo, el mausoleo de los héroes de la revolución.
“Si somos el futuro de América Latina, ¿por qué, por qué, por qué nos asesinan?”, corean integrantes de la asociación Yaaj, palabra maya para “amor”, en las calles de una de las ciudades más peligrosas para las personas LGBTQ+.
Un joven sonríe a una cámara de celular después de la victoria de México contra Corea, cerca del llamado Ángel de la Independencia, símbolo de la resiliencia mexicana, aunque no es un ángel, sino Niké, la diosa de la Victoria, reconstruida hace más de cuarenta años tras un devastador terremoto.
Dos sonorenses aletean después de reconocerse por medio de sus peculiares acentos. Las haches desaparecen convirtiéndose en eshes, y el característico cantadito se vuelve todavía más marcado y sonoro, en el estadio Ciudad de México, antes Banorte, conocido por todos como el Azteca.
Un manfluencer que nos invitó a imaginarnos cosas chingonas firma autógrafos a miembros de las machosfera en las afueras del partido de inauguración del mundial de fútbol de la FIFA del 2026.
Una convención de brujas voladoras en la colonia Condesa.











